Estas piezas exploran las posibilidades expresivas del vidrio soplado a través del volumen, el color y el movimiento.
Mediante el soplado y la manipulación del vidrio en caliente, se construyen dos formas de carácter orgánico y escultórico. Una se expande horizontalmente, generando un volumen ancho y contenido; la otra se desarrolla en vertical, alargando su silueta hasta culminar en una prolongación fina y sinuosa.
Los tonos azules y violetas se combinan en diferentes capas y franjas, creando transparencias y matices que cambian según la incidencia de la luz. El proceso de transformación del vidrio permite que cada forma adquiera su propia personalidad, dando lugar a un diálogo entre control técnico y experimentación gestual.
El resultado es un conjunto de piezas únicas en las que el vidrio soplado se convierte en un medio de exploración formal, donde el color, el aire y el movimiento definen la identidad de cada objeto.